Las curvas de la vida no siempre dejan ver lo que viene; a veces obligan a avanzar sin certezas, con la emoción de lo inesperado. Esta toma busca reflejar esa sensación de vértigo y misterio, recordándonos que los caminos más inciertos también pueden ser los más bellos.
El bosque que envuelve la ruta es símbolo de esperanza y resiliencia: aun cuando no sabemos qué hay al final, la vida nos abraza con su presencia constante, invitándonos a confiar en el viaje.
Curvas de la vida
Soy viajera de espíritu libre, amante de la adrenalina, la naturaleza y los animales. Creo que la vida es efímera y pasajera; volar drones es mi forma de imaginar cómo sería surcar el cielo. Adoro los atardeceres y me declaro opacarofílica, siempre en busca de la belleza que habita en la luz y la sombra.
Portafolio y redes sociales:Mineral del Chico, Hidalgo, México.

